UN ARTÍCULO DE LOS QUE YA NO SE LEEN

En elespectador.com colgaron un artículo de esos que los nuevos gerentes de las impresas informativas dicen que ya no se leen.

Se trata de una historia del accidente del avión de Spainair que se estrelló a unos metros del aeropuerto de Barajas en Madrid y dejando 150 y tantos muertos y una veintena de heridos. Con 2300 palabras llenas de historias de los pasajeros y tripulantes, cinco páginas de narración a buen ritmo, amplia reportería y un poco más de 13 mil caracteres de agradable lectura, este texto se me antoja una de las típicas piezas -de las cuales la nueva ola de perezosos de la lectura que paradójicamente son redactores, editores y dueños de medios de comunicación- dirían que no tiene cabida en ningún medio impreso “y mucho menos en las versiones online, que son para personas que se quieran informar de afán” según los he oido decir.

Pues bien el que se quiera informar de afán que use twitter y el que quiera hacer plata con su periódico publicando basura que compita con la televisión nacional allá él, yo lei este artículo y me gustó mucho y quedé mucho más informado que con los típicos bodrios de agencia que, en efecto, nadie se lee precisamente por malos.

http://www.elespectador.com/impreso/internacional/articuloimpreso-el-ultimo-vuelo-del-sunbreeze

DE LAS VENTAS ENTRE EL TRÁFICO

En medio de nuestras profundas desigualdades y del drama de la miseria en la que vivien más de la mitad de nuestros compatriotas, es ridículo que el senado apruebe una ley -ahora a la espera de la firma del presidente- que prohibe a los conductores comprar o dar limosna en los semáforos e intersecciones vehiculares, so pena de ser sancionados con 461 mil pesos. Y es ridículo porque las ventas ambulantes que pululan en Colombia son, en últimas, el más fiel y cotidiano síntoma de pobreza y subdesarrollo que ha producido nuestro país.

Pensar que quienes venden productos sin rumbo fijo y sin seguridad social quieren afear nuestras ciudades (que también son de ellos), perjudicar a los comerciantes formales o aumentar la criminalidad es miope, facilista e injusto, pues los vendedores ambulantes, muy lejos de ser el problema son un desgarrador indicativo de nuestro fracaso como sociedad.

El vendedor ambulante es un individuo sin oportunidades, con personas a cargo, muchas veces sin educación y además trabajadora y responsable que todos los días se despierta más temprano que nosotros para vender el primer tinto y se acuesta más tarde, para transar el último cigarrillo. Todo con el único fin de sobrevivir, de comer un día más.

Yo personalmente, en lugar de comprarle unas papitas al Éxito, que factura cientos de miles de pesos por segundo, que trata injustamente a sus proveedores más pequeños y paga mal a los empleados prefiero comprarle a una señora que con su trabajo come y da de comer a su familia y le da algo de formación a sus hijos y nietos.

La situación de los vendedores ambulantes, como casi todos los problemas de nuestra sociead, no se soluciona atacando al síntoma. Las ventas irregulares sólo se acabarán poco a poco y en la medida que el sistema les garantice a los desplazados y a los pobres más pobres, oportunidades mejores, integración y seguridad social.

Al fin y al cabo, nadie con la posibilidad de tener un trabajo de ocho horas, con remuneración fija y sin pagar vacuna, preferiría quedarse bajo el sol y la lluvia, mañana, tarde y noche en un semáforo desolado casi que rogando para que alguien les compre una bolsa de maní. Los vendedores ambulantes no hicieron una elección, fueron empujados a una situación.

Por eso en lugar de aprobar sanciones de medio millón de pesos para quienes compren en los semáforos, nuestros congresistas deberían hacer el trabajo para el cual realmente fueron elegidos y estructurar salidas realistas para el medio país que trabaja en las esquinas.

DE BACKING, LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

Hoy en las noticias de Caracol, al medio día, tres corresponsales regionales utilizaron como ‘backing’ para el cierre de sus notas a la Policía Nacional.

El curioso fenómeno se dio además en tres noticias consecutivas, en una de ellas nuestra amiga Yusi Chaparro salió desde San Félix, Bello, Antioquia con una carretera y dos policías enfusilados de fondo, muy alertas a que no volviera a pasar lo que pasó el sábado, cuando un niño de 13 años murió abaleado en el atraco de un bus.

En la siguiente nota, el corresponsal en Barranquilla describe como dos atracadores en moto encañonaron y robaron a una docena de trabajadores de una empresa de telefonía (les robaron los celulares), mientras estos esperaban que les abrieran el edificio donde laboran.

Como backing, para el cierre de esta nota, el compañero utilizó un CAI en el que los policías simulaban estar muy  atentos a que los ladrones no regresaran por más celulares o, quien sabe, por tarjetas prepago.

No entiendo muy bien si este protagonismo de los policías en las noticias, hasta el punto que son ya elemento primario de escenografía, es un efecto de la militarización mental en la que vivimos gracias a la seguridad democrática o a que la pereza ha llevado a que los periodistas nos peguemos de las fuentes oficiales y sobretodo de los altos mandos de la fuerza públlica, siempre dispuestos a decir que están adelantando intensos operativos, innefable excusa para que ni comunicador ni policía investiguen mucho y una vez se publique la noticia, ambos se olviden del asunto.

Se me ocurre también que quienes ejercen cómo corresponsales están dedicados simplemente al cubrimiento de judiciales, como producto del amarillismo de la t.v. y del centralismo de los medios nacionales, cuyos editores ven RCN al medio día y llaman a pedir más notas de ese corte.

Sea cual sea la explicación creo que todas son síntomas de algo que no huele bien pero que no se que es, habrá que seguir viendo los noticieros al almuerzo y si alguien lee esto con la suficiente atención para llegar hasta aquí, espero que contribuya con el significado de todo esto.

Lo único que se es que muchas veces mientras un periodista está investigando y desarrollando un buen tema, recibe la fatídica llamada en la que su editor le asigna una noticia urgente (PARA LA PRÓXIMA EDICIÓN!!), con foto de una señora que mataron a mordiscos hace tres días, que ya enterraron, sin familia conocida y de la cual para encontrar cualquier datico hace falta una larga investigación o bien pegarse de la mediocre versión de policía y fiscalía que por algo dejan 8 de cada 10 crímenes sin resolver.

Al final el periodista mamado (o conforme) sale con lo que diga el tombo y con el mismo chúcaro malencarado de fondo. ¿Valdrá la pena?

ADIÓS EUROPA

Esta semana hemos sido testigos del fin de una Europa que se había construido durante los últimos 2 mil años. Un continente que se edificó entre diferencias religiosas, étnicas, guerras, revoluciones y sí, emigraciones e inmigraciones que hoy son negadas por sus gobernantes populistas y habitantes estúpidos que se olvidaron de los efectos de la exclusión de la que fueron víctimas en sus propios territorios hace menos de un siglo.

La decisión de encarcelar a los inmigrantes ilegales durante 18 meses, que fue aprobada fácilmente por la Eurocámara, nos convierte en refugiados no sólo a nuestros compatriotas latinoamericanos, africanos y asiáticos que ahora serán perseguidos y enjuiciados con ferocidad, sino a todos los que pensábamos que Europa era el contrapeso a la barbarie de Guantánamo y Abu-Ghraib, un continente parecía haber entendido que la convivencia, la equidad y el respeto a la diversidad eran las claves para sociedades prósperas y un poco más justas.

De eso no queda nada, Europa se olvidó de que solo en 1913 más de 800 mil italianos llegaron a América y que entre 1895 y 1910, 1.5 millones de españoles llegaron sólo a Argentina, sólo por mencionar un par de casos. Europa demanda que se reciba a sus ciudadanos cuando mueren de hambre en Sicilia, Andalucía y Cracovia pero no da lo mismo a cambio.

Hoy, que necesita alimentos y teme una crisis mundial, negocia un Tratado de Libre Comercio con Colombia, Bolivia, Perú y Ecuador, entonces al viejo continente, a la cuna de la civilización entrarán sin aranceles nuestras papayas, bananos, naranjas manzanas y camarones, pero no nosotros, nosotros somos ilegales ergo delincuentes y por lo tanto iremos a la cárcel.

Este es el fin del sueño europeo un mundo que se quedó sin sueños, porque el americano el sueño económico ya no existe ni para los gringos.

Ahora el europeo de la diversidad, la tolerancia y el respeto se fue a la mierda. Y que se vaya, con europeos y todo.

 

¡HINCHA DE LOS GAYS!

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Son sencillamente ridículos los argumentos con los que los llamados homofóbicos atacan sin piedad a las víctimas de ese odio absurdo e irracional de quienes se meten donde nadie los ha llamado.

Sólo pongo como ejemplo la opinión de un comentarista del artículo de El Espectador donde se hace referencia a un estudio según el cual los cerebros de los homosexuales se asemejan a los de los individuos del sexo opuesto.

El truco de la naturaleza para lograr la reproduccion entre humanos se llama amor y este sólo se da entre parejas que se puedan reproducir, que no vengan los gay a sentirse profundamente enamorados porque naturalmente no es lógico. Pero los deseos sexuales son libres en este pais y por lo tanto que los homosexuales hagan palo y raya. No obstante ojalá no prospere la cultura homosexual irresponsable que trae consecuencias como todo acto antinatural.

A esta pobre diatriba que, como la Biblia según Fernand Vallejo, se refuta a sí misma, no hay necesidad de interpelarla.

La pobreza argumentativa del comentarista no sería ni siquiera anecdótica si no fuera tan diciente. En realidad muchas personas piensan en términos similares al autor del comentario de elespectador.com. Cerca de dos terceras partes de los habitantes de Medellín no quieren tener a un homosexual como vecino y eso es preocupante. Sin embargo, es sólo un arista más que desdice de nuestra democracia de votos prepago y encuestas omnipotentes.

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A mi, por mi parte, lejos de que me afecten en algún sentido los homosexuales o que me molesten sus demostraciones públicas de afecto, me declaro fan número de quienes prefieren al mismo sexo.

Y esta es una declaración que va más allá de lo sentimental, pues si bien he tenido la fortuna de conocer gays con un gran respeto por las opiniones ajenas, que poco saben de prejuicios y que son usualmente sinceros, también soy conciente de que, como en todo, hay homosexuales prejuiciosos, malintencionados y portadores de todo el resto de corrupciones a las cuales sucumben los seres humanos.

Por eso mi admiración por los ‘maricas’ tiene que ver con los efectos prácticos que conllevan para la vida en sociedad e incluso para la supervivencia de la especie humana. Sustento esto en algunas observaciones seguramente superficiales pero no por ello falsas, por ejemplo, los barrios de gays suelen pasar de ser oscuros guetos a organizadas colonias llenas de estilo, arte vanguardista y buenos lugares para salir, los gays son usualmente buenos trabajadores organizado y colaboradores.

Pero lo más importante de todo es que los homosexuales son felices, se enamoran se ven bien y además no procrean.

En un mundo con 6 mil 500 millones de personas que no aguantará una nueva duplicación de los habitantes, es importante y casi urgente que cada vez más personas sean homsexuales para así regular la tasa de natalidad.

Y los LGTB no solo no procrean sino que están dispuestos a adoptar a los niños indeseados que madres primerizas, agobiadas o simplemente enfermas dejan  en los orfanatos, mientras los rednecks y nuestros conservadores colombianos se dedican a parir como ratas y a malcriar futuros delincuentes, los gays están dispuestos a protegerlos y a levantarlos en mejores condiciones que en un hogar sustituto o en la calle.

Por eso soy hincha de los gays por eso quiero que hayan cada vez más y por eso los saludo a todos ellos o ellas, como quieran que les digan, porque son avatares de la practica diversificadora que después de 40 mil años finalmente está siendo aceptada. Que los homosexuales vivan hoy entre nosotros con sus parejas y felices es, para mí, una de las mayores conquistas de la  civilización.

Lástima que nos oy gay para hacer parte de esa liberación.